Hoy… Intercederé En Mi Espíritu.

29 May

¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos! Si los contara, serían más que la arena; al despertar aún estoy contigo. — Salmo 139:17-18 .

Interceder en el Espíritu es una manera de edificarnos en nuestra “santísima fe”.
Y como nuestra mente consciente no está comprometida en la oración, podemos estar “orando “en todo tiempo en el Espíritu” a lo largo de nuestras actividades diarias .

Poder orar en el Espíritu no es una meta a perseguir por sus beneficios sino un tipo de apertura a través de la cual demos un salto de fe. Para orar en el Espíritu, tienes que dar el primer paso y hablar con tus labios y cuerdas vocales. El Espíritu te da las palabras (la “habilidad para expresarse”), pero tienes que decirlas .
El Espíritu no hace que tu boca se mueva como si estuvieras en un tipo de trance. En su lugar, te invita a creer que sabes una lengua que tu mente dice que no sabes. Y tan seguro como que hablas tu idioma natal, sin pensar en las palabras que saldrán de tus labios, así Él te da la bienvenida para que empieces a orar y a hablar en tu lengua sobrenatural, no natal.

El ministerio espiritual siempre requiere fe, no necesariamente porque los problemas que nos estén confrontando sean demasiado grandes, sino porque la actividad siempre es algo que el Señor está llevando a cabo y nosotros simplemente estamos empezando lo que Él ya está haciendo.
Separados del Señor, con nuestra propia iniciativa o con nuestra propia sabiduría, “nada” podemos hacer que tenga valor espiritual perdurable . Cuando en el ministerio estamos en armonía con el Espíritu Santo quien revela lo que el Señor está haciendo, llegamos a ser socios asistentes del Señor.
No debería sorprendernos el descubrir que Dios tiene mucho que decirle a Sus niños, a quienes Él tanto ama. Él piensa en nosotros todo el tiempo; Nos observa continuamente, para ver qué consejo pudiéramos necesitar .
Junto con el privilegio de poder hablarle a Dios con palabras que van más allá de lo que conocemos por nuestra cuenta, también se nos concede la capacidad de escuchar palabras en nuestra lengua nativa que nos informan acerca de cosas que están más allá de lo que podríamos saber por nuestra cuenta.
Cuando Dios nos da ese tipo de revelaciones (profecía), es con el propósito de que sean dichas a otras personas (profetizadas). Mientras que orar en el Espíritu nos edifica y nos construye personalmente, profetizar edifica y motiva a otros. La profecía expresa el corazón de Dios para personas específicas en momentos específicos de sus vidas, y llama su atención a lo que Él está haciendo en ellos o a lo que quiere que ellos hagan.

Generalmente, cuando estés recibiendo una palabra profética, verás alguna imagen en tu mente, ya sea una imagen estática o un video clip corto. Dos cosas más acompañarán a esa imagen.
Primero y lo más importante, tu mente será alertada y se le recordará por lo menos un versículo de la Biblia.
Señor, Gracias por guiarme por tu Espíritu y poder interceder en una esfera espiritual efectiva. Amén.
Dr. Daniel A. Brown.
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